LA CORRESPONDENCIA JUANITICA. Parte 2/2

por: REIVAJ OIRATIGAS

Cuando aceptamos que la Gnosis nace con la síntesis que elabora Jesús desde la enseñanza de los maestros del pasado como Pitágoras y su simbolismo numeral, Aristóteles y su metafísica, Sidartha y la profunda reflexión inteligente y Lao Tsé con la disciplina dinámica del Tao; entendemos entonces que su discípulo amado y preservador del mensaje gnóstico fue Juan, el maestro cristóforo que como él, fueron iniciados, adelantados, exaltados y elevados, en la fraternidad de la Esfinge, en Heliópolis.

Pocos son los que pueden encontrar en Jesús y Juan el camino auténtico de la Gnosis, porque la deformación sistemática de su mensaje, lo ha convertido en dogmas equívocos de una religión fantástica y poco creíble a la razón del nuevo milenio.

Por ejemplo, Juan en su epístola asevera: Porque son tres los que dan testimonio en el cielo y estos tres son Uno y tres son los que dan testimonio en la tierra y estos tres concuerdan, (1Jn.5:7). A despecho de la opinión de los teólogos cristianos, Juan no está esta catequizando, por el contrario, está filosofando y de manera discreta, abordando el tema de los Principios Herméticos y está definiendo la interrelación entre lo macro cósmico y lo micro cósmico y señala que de los siete Principios conocidos uno de ellos está implícito, que es tácito y que no necesita mayor enumeración y ese es el de la Correspondencia. Los otros seis Principios, según Juan, se agrupan de a tres y tres de una manera armónica y correspondiente.

Juan al decir que tres dan testimonio en el cielo y tres en la tierra, denuncia que existe un arriba, un cielo sutil, superior y etérico y un abajo, un plano concreto, inferior y terrestre.  Los tres del cielo, entonces, aluden al macro-cosmos y más aún a Dios o Emanador del Universo, en atención a su calidad de absoluto y Tri-Uno.

En consecuencia, Juan expone que los tres Principios son Atributos de Dios y los define como Mentalismo, Vibración y Polaridad. Para efectos de la enseñanza a las primeras comunidades gnósticas cristianas Juan asocia el Mentalismo al Padre, el cero, lo inmanifestado; la Vibración al Verbo, a lo masculino, lo activo; y la Polaridad al Espíritu Santo, el binario, lo femenino o extremo armónico.

Dios según Juan, es Invisible, por eso en su evangelio repite constantemente que al Padre nadie lo vio. El Padre es lo Inmanifestado, lo que hubo antes del Principio y que se manifiesta en el Verbo, asociado como el hijo unigénito por ser su primera emanación.  Pero, ¿por qué Juan usa la palabra verbo? Porque el Verbo, en cualquier idioma, expresa noción de existencia, acción, condición o estado del sujeto. En consecuencia: si en el Principio era el Verbo y el Verbo era con Dios y el Verbo es Dios, lo que nos dice Juan es:  el verbo o palabra es lo primero que se escucha, pero ese verbo es la expresión de una idea que no se ve, de un pensamiento elaborado  que es la esencia de ese verbo, como una manifestación del pensamiento invisible.

Cuando Juan insiste en su epístola que Dios es Amor, esta reafirmando la idea de un Dios Pensamiento, de un Dios Mental, base de los Principios Herméticos.

Por lo mismo el Padre no juzga a nadie, y no puede juzgar porque es Inmanifestado y por ser el Verbo la total manifestación, es al hijo a quien se le delega todo el juicio.

Cuando se habla del Hijo es en un sentido figurado y donde el Padre es el Emanador Inmanifestado y el Hijo es lo Emanado Manifestado, esto es, su extremo armónico. La Vibración es el atributo inherente a Dios por lo que todo es, de allí que el reposo es un supuesto negado, y es la propuesta de adoración a la muerte, la negación de Dios.

Juan es el único que explica que los tres Principios inherentes a la esencia de Dios, son expresados en la naturaleza del hombre y de manera concurrente y correspondiente.

Obsérvese que los tres de arriba suman 0+1+2=3, como esencia espiritual y los tres de abajo suman 3+4+5=12=1+2=3, primero 12 como sinónimo de obra terminada y luego nuevamente tres como expresión de correspondencia con lo de arriba.

Juan explica que la Causalidad es hija de la Polaridad, como el Ritmo lo es de la Vibración. Vibración y Polaridad son los atributos de Dios, que entre los humanos evolucionados se expresa como Amor y Servicio.

El gran mensaje del Maestro Jesús es la ley de oro: No hagas a otro lo que no quieres para ti y has todo el bien que deseas te sea hecho. Eso es Amor y Servicio, fácil de enunciar, difícil de ejecutar.

La opción para ser discípulo del Maestro es aprender y practicar su Gnosis para conocer la Verdad y ser Libre. Libre de las pasiones y de las respuestas instintivas e inconscientes, Libre de la Mecanicidad y de la Enajenación.

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